Aventuras y desventuras de una redactora en Lisboa

PARTE I. LA NOTICIA DEL VIAJE.

Hace aproximadamente dos semanas, el teléfono de mi mesa sonó, como suele hacerlo alrededor de 20 veces cada mañana. Lo cogí con desgana, como de costumbre, esperando que al otro lado, la responsable de prensa de la discográfica A o la de la editorial B, me vendiera una presentación de un nuevo disco o libro de vete tú a saber quién y que probablemente sería un tostón. Pero, quiso la casualidad, o el destino (ese que dicen que cada uno se construye con pequeñas decisiones tomadas a diario), que en esta ocasión la cosa no fuera así.

— Hola, te llamamos de Truc Comunicación, de Madrid, ¿te gustaría ir a Lisboa a ver el nuevo espectáculo del Circo del Sol?

Hubiera sido bastante imbécil si hubiera respondido que no. De manera que, sin demostrar (apenas) que me volvía loca por ir, intentando que en mi voz no se notara la emoción que me embargaba en aquel momento, respondí:

— Sí, bueno, pero antes tengo que consultarlo con mi jefe. Llámame dentro de una hora.

Rauda y veloz acudí a pedirles, por favor, a mis superiores que me dejaran ir. (Por favor, dejadme ir. Porfa, porfa, porfa, porfa…) Al contrario de lo que pueda parecer, conseguí que mi petición no sonora a súplica en absoluto, aunque por dentro pareciera una niña encaprichada con algún juguete que patalea hasta conseguir que sus padres le compren el ansiado tesoro.

Pasó una hora, pasó una hora y cinco minutos, y diez, y quince… Cuando recogía mis cosas para salir de la redacción e irme a comer a mi casa, el teléfono sonó de nuevo.

— Hola, soy Lorena, de Truc, ¿has hablado ya con tus jefes?
— Sí, sí. Vamos a Lisboa.
— Muy bien. ¿Eres tú la que va a venir?
— Sí, claro, por supuesto.

No iba a ser tan tonta de rechazar una oferta así, más aún cuando, después de tres años trabajando en el periódico, el viaje más largo y apasionante que había hecho había sido ir a la Laboral, en Gijón, y subir a la torre para comprobar que, efectivamente, era más alta de lo que en un principio se pensaba (subí sin cinta métrica, pero es que tengo muy buen ojo).

Los días previos al viaje fueron días de mucho nerviosismo. Nunca había visto ningún espectáculo del Circo del Sol y todo el mundo hablaba tantas maravillas de ellos que el deseo de viajar acrecentaba según se iba acercando la fecha. Fecha que parecía que nunca llegaría, pero que finalmente llegó.

Cuando me quise dar cuenta, estaba en mi casa, haciendo la maleta a toda prisa, porque, fiel a mi manera de ser, lo había dejado todo para el último día. ¿Se me olvidaría algo?

6.00 a.m. Suena el despertador. Maleta y portátil en mano llego al aeropuerto de Asturias. Ranón, de toda la vida. Comienza mi aventura.

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3 responses to this post.

  1. Posted by gatofritz on 28 mayo 2009 at 19:38

    Aaaaah Lisboa. ¡Qué maravilla de ciudad!

    Responder

  2. Posted by Escribano on 28 mayo 2009 at 23:19

    Nunca estuve. De Portugal sólo conozco algo de periferia, pero todo el mundo dice que Lisboa hay que verla.

    Responder

  3. Posted by ainHo on 29 mayo 2009 at 20:54

    Tu público fiel necesita más capítulos. Este es “yesterday’s news”!!!!

    Responder

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